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miércoles, 11 de junio de 2014

Cabaret místico


Existe una montaña tan alta en un pueblo de oriente, que con su sombra ocultaba la aldea. Y por ello los niños crecían raquíticos. Una vez un viejo, el más viejo de todos, se fue con una de esas cucharitas chinas de porcelana y salió de la aldea.
Y le dijeron los jóvenes:
-¿Adónde vas viejito?
-Voy a la montaña.
-¿Y a qué vas?
-Voy a mover la montaña.
-¿Y con qué vas a moverla?
-Con esta cucharita.
- JaJaJa ¡Nunca podrás!
-Sí, nunca podré, pero alguien tiene que comenzar a hacerlo.

***

Así es, ‘no podemos cambiar el mundo, pero podemos comenzar a cambiarlo’. De este modo comenzó, el pasado 9 y 10 de mayo en el Teatro Circo de Murcia, el taller de desarrollo de conciencia ‘Cabaret místico’ del filósofo, director de cine, guionista de cómics, poeta, mimo, tarotólogo, escritor y psicomago, entre otros aspectos de su largo bagaje cultural, y en definitiva el polifacético artista Alejandro Jodorowsky. El ya llamado Leonardo da Vinci de nuestro siglo. Un hombre que en sí reúne los conocimientos del budismo zen, del cristianismo, las filosofías orientales y demás experiencias místicas en una suerte de sincretismo, sin temer utilizar el mito cristiano utilizándolo en la misma línea del mito egipcio u oriental.
Conocer su obra es comprender un acontecimiento que marcó un punto de inflexión en su vida. La muerte de su hijo. Muchísimo dolor. El vacío que le ocasionó le llevó a buscar esperanzas en su maestro budista zen Ejo Takata, pero lejos de escuchar dulces palabras de consuelo, le exhortó: ‘Duele’. El chileno comprendió que no debía luchar contra sus sentimientos ni su pena, debía aceptar el dolor de la pérdida y continuar viviendo y construyendo otra vida, comprendió que ese dolor un día sería el alimento de su verdadero arte. Alejandro Jodorowsky hizo suyas las palabras de su maestro: ‘¡Intelectual, aprende a morir!’ Por medio del intelecto nunca comprendería el gran enigma de la muerte de su hijo. ‘Tripulante del sueño, no le temas al despertar’.
Al artista no le ‘gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica’, para él, ‘la función del arte es enseñarnos a saborear la dulzura del alma’. La muerte de su joven hijo revolucionó el concepto que tenía del arte, solo le interesa el arte que sirva para sanar. La muerte de su hijo destronó el ego como emperador de su arte. Ahora la actividad artística no iba a dirigirse a elevar su ego. Ahora iba en la búsqueda de la esencia.

***


¿Pero qué es eso de ‘cabaret místico’? Para Alejandro, cabaret es un paso más allá de la experiencia del psicoanálisis. Es el paso de la palabra al acto, de la teoría a la praxis, y en definitiva, de la consulta del psicoanalista al mundo. Como su psicomagia, es realizar de forma metafórica y teatral los deseos más profundos del inconsciente y por consiguiente sanarlos.
El taller se desarrolló como un conjunto de actividades personales y colectivas que sirven para derribar todos aquellos prejuicios que se presentan como hostiles ante nuestra verdadera esencia. A través de pequeños cuentos como el introductorio, el humor o la risa, se intenta excluir todo aquello que la cultura y la familia nos impone y nos perjudica: ‘Si no eres tú ¿quién?, si no es ahora ¿cuándo?, y si no es aquí ¿dónde? Vívete’. ‘Nuestro verdadero tesoro no está fuera, está dentro, son las millones de neuronas que apenas utilizamos’, nos dice.
La meditación, una técnica muy laboriosa, pretende vaciar la mente de pensamientos, el corazón de sentimientos, el sexo de deseos y el cuerpo de movimientos. Para él, el hombre está dominado por cuatro egos, como cuatro caballos dislocados que pretenden y quieren cosas diferentes. El ego intelectual, el emocional, el libidinal y el material. Nos habla de cuatro egos que deben ser domados por el ser esencial, la quintaesencia, el perfecto equilibrio entre ambos. Como medio de representación: una mano: el dedo índice, el dedo que juzga es el que representa el ego intelectual; el dedo corazón, el centro emocional; el dedo anular, donde se coloca el anillo (una copulación mística) es el ego sexual; finalmente el meñique, el ego material; de todos ellos el pulgar apartado de ellos, puede abarcarlos y tocar independientemente a cada uno: es el ser esencial.

Arcano XXI El Mundo. Tarot
En el desarrollo de su arte y por consiguiente de la conciencia, el ser esencial no tiene edad, ni sexo, no entiende de nacionalidad, es un proceso de liberación de las cadenas de la historia y hacer del universo una patria sin fronteras.



ARteStética @therestisnoise_





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