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jueves, 5 de junio de 2014

Parsifal


¿Qué sucedería si descubriéramos que un ídolo de masas, un héroe o un personaje por el que las naciones se vanaglorian, no cumpliera las expectativas que una sociedad heteronormativa y patriarcal espera de ellas? Imaginemos: Un gran compositor del siglo XIX idea un drama musical con un caballero de la corte del Rey Arturo como protagonista, con la orientación sexual diferente a lo que la sociedad decimonónica está acostumbrada y preparada. Parsifal, la última gran obra de Richard Wagner, se ha sometido a tal análisis.
Ahora bien, mientras para un amplio sector de la musicología moderna, esta idea es solo producto de la especulación y la imaginación novelesca propio de un Dan Brown, diversos estudios proponen la hipótesis de la posible homosexualidad del personaje. ¿Está preparada la historiografía musical para aceptar que Wagner ideara a un héroe de la literatura medieval germana como un joven gay?
Según una profecía, un joven ‘puro’ redimirá a los caballeros que custodian el Grial. El joven debe resistir los encantos de muchachas-flor para apoderarse de la Santa Lanza y con ella tocar al herido Amfortas que anteriormente había sido herido por ella. El problema parece ser de tipo sexual, sólo aquel que sea capaz de resistir ante el deseo sexual, podrá acceder ante la sagrada arma. Ese joven es Parsifal, un muchacho, cuyo libreto escrito por el propio compositor, nos lo presenta sobreprotegido por su madre y con la nula presencia del padre que había muerto en batalla antes de que él naciera. Ese es el cometido del héroe y así sucede todo.
Es conocido que Parsifal fue un punto de inflexión en la relación entre el compositor y el filósofo Nietzsche. El filósofo del nihilismo criticó duramente la última gran obra de Wagner como una tardía conversión a la castidad. Para Nietzsche ‘la predicación de la castidad constituye una incitación a la contranaturaleza’. Elogiar a un héroe que vence porque renuncia a sus instintos, no es más que un síntoma de decadencia y debilidad. Pero, ahora bien, supongamos que la castidad no es tal, sino que su victoria se debe a un sentimiento homosexual. ¿Tendría sentido la crítica que el filósofo le vertió?, ¿o más bien, utilizó la leyenda del joven casto para presentarnos a un personaje gay? Si leemos el libreto detenidamente, nada hay en él que nos indique que sea la virtud y no el desprecio hacia el sexo femenino lo que lleve a la victoria a Parsifal.

“¡La herida! ¡La herida! ¡Me arde en un costado! [...] Vi sangrar la herida: ¡ahora sangra en mí!”

El libreto contiene un fragmento, perfectamente equiparable al texto de Tristan und Isolde, en el que excita a pensar que su verdadero amor es Amfortas. Para el musicólogo Rafael Fernández de Larrinoa, la eterna confrontación entre amor puro y amor profano, propio de otras óperas de sentimiento cristiano wagneriano, empujan a los personajes a una culpabilidad que sólo Parsifal puede redimir a través de la compasión y la homosexualidad.

Ludwig y Wagner en el filme Ludwig de Visconti

Hasta aquí, todo parecería una visión demasiado enfocada a demostrar una idea preconcebida y sin fundamento. Pero la homosexualidad reprimida del extravagante y depresivo príncipe Luis II de Baviera, era vox populi. El príncipe fue un enamorado de la música de Wagner, y la correspondencia epistolar entre ambos es cuanto menos atípica entre mecenas y artista. Los términos en los que se dirigían superan la simple admiración. Por ejemplo, el compositor llamaba al príncipe ‘mi Parsifal,’ y los celos de la esposa de Richard eran evidentes:

“Me sobrecoge un sentimiento muy raro, indescriptible, cuando leo al final que su alma le pertenece eternamente. Siento como si una serpiente me mordiera en el corazón”

¿Tuvo en mente Wagner la idea de crear un mensaje oculto destinado a su mecenas y admirador, el príncipe?, ¿o simplemente es una de tantas obras destinadas a realzar la virtud de la castidad y los valores cristianos? Ciertamente esta es una idea peculiar. Sólo eso. No pretende cambiar la historia de una obra fantástica. Pero su visión se enriquece cuando expandimos nuestra lectura de ella, no varía su importancia musical, solo una forma de entender mejor la vida del compositor y su relación con su amado Luis.


ARteStética @therestisnoise_

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